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miércoles, 10 de enero de 2018

Por donde puede y le dejan 2

          Tronco de chopo en la ampliación exterior del Puente del Pilar (Puente de Hierro), cerca de la margen izquierda. Fotos de una mañana de noviembre de 2017, muy ventosa y fría.



Tronco enfocado.

Barandilla enfocada.

Vista desde la margen izquierda. Parece como si el árbol se estuviera comiendo dos travesaños de la barandilla.

Desde el puente, plano cenital de la base del chopo.




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viernes, 6 de enero de 2017

Incoherencia navideña



          Me gustan las Navidades, especialmente el bullicio en el centro cuando cae el sol y hace frío, y la decoración de las calles: las luces, los escaparates exultantes de rojo y dorado, etc.; pero no puedo con los papás noeles colgantes y todas sus variantes ridículas, debidas probablemente a que la cultura del país fabricante (y de los vendedores) no tiene nada que ver con la nuestra y, sin embargo, la gente los compra, aunque sean tan absurdos como ponerle a una sevillana un sombrero mejicano. Pero el ser humano es permeable a ciertas novedades y gusta del hibridismo, como demuestra la historia de las religiones.


          Todavía recuerdo el primero que vi y el susto que me llevé porque, aunque medía menos de un metro, lo vi con el rabillo del ojo y pensé que era una persona situada en un sitio peligroso.


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Esto es de lo mejorcito que se puede encontrar en los balcones. Coherente e incluso elegante.



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Sin embargo, es esta versión la que triunfa en la ciudad.

Me da mucha grima porque parece un niño levitando.
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Para algunos hogares, el levitador es poco y prefieren reunir la tradición hispana con la forana de san Nicolás de Bari/Papá Noel con su escalera de leds y su saco.

Para mi generación el hombre del saco significa otra cosa. Al menos, sus colores combinan.
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¿Cómo les explicamos a los niños que Papá Noel (me extraña que todavía no lo llamemos santa Claus) es uno solo y que entra por las chimeneas?

Aquí tres gemelos intentando entrar por una ventana cerrada. ¿Alguien se acuerda de aquellos muñecos-pinza de los años 90 que se colgaban de las cortinas?
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Pero esto es ya el colmo: los Reyes Magos trepando por el balcón.

¿En serio? ¡Son reyes! Tienen pajes para hacer el trabajo sucio. No se bajan del camello salvo para coger el ascensor, si lo hay.
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En el mismo edificio hay dos adornos más: el Papá Noel de la derecha...

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... y éstos, cuyo saco es tan pequeño que casi mejor que no se molesten en subir. ¿qué llevan, memorias USB?

Por si los niños no estaban suficientemente confundidos, ahora son cuatrillizos. El último, el pobre, siempre va de cabeza.



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Sin embargo, el siguiente adorno supera al anterior.

Sextillizos y sin saco. Parece como si el primero estuviera llegando y los restantes le preguntaran qué ve. El último, de nuevo, de cabeza.


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Pasamos de los minis al más grande que he visto.


Tiene el tamaño de un hombre real. Demasiado real.

Lleva luces hasta en el saco.

Al menos lleva un buen saco de regalos, aunque parece el de un ladrón de tebeo.
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A éste tan expresivo sólo le falta el piolet, además del saco, claro.



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No parece tan feliz este otro, a punto de caerse. 

Sus pies no se apoyan y cuelga de los brazos. Además, ¿por dónde pensaba pasar, por mitad del muro de flores?



Fotos de estas neblinosas Navidades en los barrios de San Pablo y de La Almozara.


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domingo, 1 de enero de 2017

Belén en la Casa Amparo



               Situado en el zaguán de la Residencia Municipal Casa Amparo (c/ Predicadores), cuyas paredes están decoradas con algunos cuadros que parecen decimonónicos o de principios del s. XX, presumiblemente de benefactores, y dos placas honoríficas.



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Lado izquierdo:


En recuerdo de sor Concepción Otín Lozano.

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Lado derecho:


En recuerdo de sor Mª Mercedes Pérez Llantada.
 

          Lo que más me gusta es el cuadro barroco de la Virgen del Pilar, supongo que procedente del antiguo Convento de Santo Domingo (fundado en 1260 y construido en su mayor parte en el siglo XIV), cuyos restos fueron remodelados para construir este edificio y los anexos.

No le iría mal una limpieza experta.
 
          El estilo pictórico, la indumentaria del personaje orante (probablemente es el mecenas del óleo) y la posición del manto de la Virgen indican la antigüedad de la representación. Antes de mediados del siglo XVIII, concretamente de la construcción de la Santa Capilla (1765) o Camarín, el manto cubría gran parte de la imagen: al principio sólo dejaba al descubierto las cabezas y después se fue bajando. Se trataba de mostrar parte de la columna.  


El marco está decorado con conchas de Santiago o peregrinas.


Imágenes encadenadas. Los dos ángeles de plata fueron un regalo de Felipe II.



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Ahora sí que vamos al Belén. 


          Lo decoran las religiosas de la Congregación de Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl con ayuda de sus voluntarios. Algunas piezas datan de cuando había un orfanato en este edificio.




          Desde 2011, cada año se añaden algunas figuras nuevas que representan a personas significativas para la residencia. Las dos monjas juntas son sor Inés Layana, anterior superiora, y sor Josefa Martínez, que se encargó durante años de la disposición del Belén. También aparecen Pilar Catalán, la técnico sociocultural que fue responsable de las actividades de la Casa Amparo, y dos voluntarios (uno lleva a una residente en silla de ruedas y otro acompaña del brazo a otra anciana).


 
           Este año la figura nueva homenajea a la recepcionista María Luisa, jubilada el año pasado y que posee el mérito de ser la trabajadora que más tiempo ha pasado en estas instalaciones. Está apoyada sobre la mesa amarilla y lleva un teléfono en la mano (en la foto anterior).

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En la parte derecha se ve una cazuela.


          El contenido de esta cazuela cambia cada día porque se llena con un poco de la misma comida que comen los residentes. Parece que este 29 de diciembre tenían de menú sopas de ajo o algo similar.


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jueves, 24 de abril de 2014

Metrópoli escudada I


Algunos escudos en la ciudad.

Capiteles del patio gótico del siglo XIV, en Puerta Cinegia. 2014

Detalle. Imágenes encadenadas. 2005

Hotel Orús, c/ Escoriaza y Fabro. 2013

Convento de las Fecetas, carmelitas descalzas. Imágenes encadenadas de antes y después de la restauración (2007 y 2010)

Paseo de Sagasta, n.º 17. 2010

Casa Solans. 2013

C/ Coso, n.º 62. 2013

C/ San Miguel y c/ Mateo Flandro. 2010



Hospital Provincial de Nuestra Señora de Gracia. 2006

Ídem. Escudo del arzobispo que creó el hospital para los pobres convalecientes. 2014

Ídem. La “T” se ha perdido. 2010

C/ Don Jaime I, n.º 14. 2013

C/ Coso, n.º 97. Cerámica elaborada en 1915 en la fábrica sevillana de José Mensaque y Vera. 2006

C/ Pedro Villacampa. Escudo de los Broqueleros. 2013


          En abril de 1766 el precio de los alimentos causó un motín en el que se produjeron destrozos en las propiedades de algunos comerciantes. El llamado Motín de los Broqueleros fue sofocado por vecinos de San Pablo, la Magdalena, San Miguel y Altabás que acudieron con diversas armas y broqueles. Por ello se les otorgó un escudo en el que aparece un hombre con una espada y un broquel sobre el que van las armas de Zaragoza. Este asunto fue recogido por Tomás Sebastián y Latre.


Véanse otras entradas posteriores con escudos en los siguientes enlaces: II, III, IV, V, VI, VII, VIII, IX y X.


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