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viernes, 29 de enero de 2021

Maldición palaciega

Fotos de esta semana.


           No hemos conseguido que quiten todos los coches aparcados junto al Palacio de La Aljafería cuando otro despropósito destroza la estética del lugar. No sé para qué se molestaron tanto en rehabilitarlo y rehacer los torreones semicirculares. Hace siglos que dejó de ser el ‘palacio de la alegría’.






           Sí, me refiero a uno de esos mamotretos rascacieloides que intentaron construir después de la Expo 2008, pero la crisis lo impidió temporalmente.


           El Barrio del AVE (sutil nombre para desvelar de quién son los terrenos), enriquecido con la Milla Digital del Ayuntamiento, iba a ser una zona de rascacielos a la última en diseño y tecnología. Un muro entre Las Delicias y La Almozara que no llegó a construirse, salvo algún pequeño edificio etópico, etc. Todo muy cuadrado, frío y desangelado. Mucha chapa y plancha, no sé si muy apropiados para soportar la climatología maña.
 

          En los últimos tiempos estamos adoptando en el país la arquitectura nórdica (como si fuera ecológica y sostenible) y olvidando las características de nuestra temperatura y nuestra orografía.


Las banderas ondean al cierzo



 

           En Las Delicias, si no me falla la memoria, se quejaron del tamaño descomunal de los edificios proyectados y de la falta de luz que iban a causar (La Almozara sería en invierno como los países nórdicos, de nuevo, y su largo sol inexistente. La exageración es de cosecha propia). Entonces, los responsables decidieron rebajar el tamaño de los rascacielos, aunque yo creo que se debió más a la crisis que estaba llegando que a las reclamaciones vecinales.

Aunque sean vehículos de mantenimiento, ¿no pueden dejarlos al menos en la parte trasera, que es menos turística y menos visible que los pies de la Torre del Trovador?





 

 

           Ahora han vuelto a la carga y están subastando, a precios más baratos, los terrenos que aún no tienen dueño. En resumen, están construyendo y están proyectados edificios elevados para cambiar la panorámica de la ciudad y para hacer en algunos de ellos entre 150 y 300 viviendas. Uno de los solares, creo que el que fue un cuartel, contiguo al Mercado de Pescados o Centro Cívico Delicias, se convertirá en el edificio más alto de Zaragoza.


           Esto me trae varios pensamientos a la cabeza: 1) las autoescalas de los bomberos no suben más allá de los 50 metros, que son unas 12 o 13 plantas. 2) En Zaragoza tenemos 300 días de cierzo al año: no me quiero ni imaginar el ruido y la corriente en los pisos superiores. 3) No pienso volver a subir a ninguna torre, para evitarme más disgustos y sofocones. 4) Qué manía les ha dado con los rascacielos y el cambio del “escailáin”. Ya lo intentó Mussolini con la torre de San Antonio y se quedó en la mitad.


Parafraseando la canción de Marvin Gaye y Tammi Terrell, “Ain't No Mountain High Enough”, no hay bosque de secuoyas lo suficientemente altas que tapen este horror urbanístico antiestético.


 

           Deberían poder verse las torres de los edificios históricos más emblemáticos de la ciudad por encima de los demás: el Pilar, La Seo, San Pablo, etc.

          Ya comprobaremos si encuentran compradores para tanto piso, que tal y como está la economía, supongo que acabarán en manos extranjeras (bueno, alguno solares ya lo están) que alquilarán para oficinas, etc.


           Es una lástima que estén cargándose todas las vistas de La Aljafería con las construcciones circundantes y se esté convirtiendo en una edificación empequeñecida por pisos más elevados que la hacen parecer un ejemplar barato del Exin Castillos.

 

Feliz día de la gente malhumorada.


domingo, 22 de marzo de 2020

Otro año sin verano 2


           Los que escuchamos mucho la radio, llevamos años observando cómo la mayoría de los locutores y colaboradores repiten los mismos temas y lugares comunes insistentemente. Da igual la emisora.

Fuente de Neptuno o de La Princesa en el Parque Grande. Julio de 2019.


 

           Algunos periodistas demuestran tener criterio, cultura y sentido crítico, pero el resto sueltan las noticias tal y como les llegan, y repiten arquetipos, errores de conocimiento general, etc. Como cuando entrevistan a un científico y lo describen como una “rata de laboratorio”. No sí si se debe a que quizá los periodistas estudian su carrera fuera de un campus común y por eso desconocen otras realidades, aunque pasen el tiempo haciendo entrevistas a todo tipo de personas.

Atis pensativo en el Museo de Zaragoza (copia del de Huesca). Marzo de 2019.

 


           Yo soy de letras puras purísimas, pero en mis tiempos de estudiante me relacionaba con alumnos de ciencias que visitaban los bares como cualquiera, salían, iban a conciertos, viajaban, etc. Como en todas partes, en las facultades hay gente de todo.
 



           Los periodistas son los primeros que difunden información y modas absurdas (las descubro gracias a ellos) que incluso pueden tener consecuencias negativas, como ocurre con cada tontada nutricional o de salud. Pienso, por ejemplo, en los superalimentos: ellos cuentan y fomentan una moda extranjera, la gente la sigue y en otro país se talan los árboles, desaparece la fauna autóctona y se destroza el suelo para que los lugareños cultiven sin descanso en condiciones inhumanas ese alimento divino; después, la moda se acaba, el suelo se agota y la tierra se desertiza porque ya no hay árboles que retengan agua (como pasó en Haití).

Iglesia de Nuestra Señora de la Almudena (c/ Escoriaza y Fabro). Febrero de 2019.



           Mientras, aquí, cuando la moda ya se ha impuesto, comienzan a aparecer en los medios algunos médicos y nutricionistas titulados insistiendo (con poco éxito) en que los beneficios que les aporta ese superalimento los consiguen tomando un puñado de garbanzos a la semana. Por otro lado, aparecen los ecologistas explicando cómo la superproducción del superalimento perjudica a la agricultura propia, al suelo y a la gente. Y sí, son superalimentos porque superengordan la riqueza de los empresarios. Todo muy súper.

Fuente de Neptuno. Julio de 2019.



 
          ¿A qué viene esta diatriba? A que, como yo, otras personas han enviado quejas a los medios para que no hagan apología de las manifestaciones grupales ruidosas en los balcones (reivindicativas, artísticas, de narcisista que quieren hacerse virales, humorísticas, etc.).
 
          Ya que difunden y anuncian estas actividades públicas, también deberían pedir respeto hacia la gente e incluso fomentar la tranquilidad. Hay momentos para todo, pero parece que a los mediterráneos nos gusta el ruido más que a un tonto un lápiz. Al nacer, me equivoqué de lugar.

           No estoy en contra de las manifestaciones sonoras balconeras si son puntuales y para algo importante (dar apoyo, agradecimiento, etc.), pero se está convirtiendo (como era previsible por el efecto llamada y por el “minuto de gloria”), en una costumbre que ocupa varios momentos del día y en algunos lugares las autoridades hasta se plantean utilizar la megafonía pública. 

          De lo que no hay duda es que la contaminación acústica crea conflictos y puede llegar a enfermar seriamente. Ya que estamos obligados a estar en casa, deberíamos pensar en tener una convivencia vecinal basada en el respeto.

Meandro de Ranillas. Febrero de 2019.



           Los periodistas aún no han comentado en antena nuestras quejas. Todo lo contrario, disfrutan animando a la gente a que realice estas alegres actividades en distintos lugares y horas del día. ¿Por qué? Creo que la mayoría de ellos repiten las noticias sin tener criterio y sin llegar a analizar lo que dicen ni a plantearse las consecuencias de lo que difunden.

Pintada en la balaustrada del Parque Grande. Abril de 2019.
 


           Es probable que vivan en una burbuja donde todos sus amigos y familiares sean jóvenes, sanos y nada les afecte; o quizá están paradójicamente desinformados o han olvidado que hay gente a la que le perjudica gravemente el ruido: enfermos físicos y mentales, discapacitados mentales, teletrabajadores, trabajadores que duermen por el día, estudiantes... y gente a la que maldita la gracia que le hace tener que soportar por obligación la mala educación de otros. Suena a broma, pero la música y el ruido son utilizados como instrumentos de tortura por los ejércitos.

Torre Spirale” en el Centro de Historias. Julio de 2019.




El texto anterior lo empecé a escribir antes de que sucediera lo siguiente:


          La tarde del jueves de esta semana tuvimos que soportar que un vecino de la acera de enfrente sacara sus enormes altavoces al balcón y pusiera música a todo volumen durante hora y media. El ruido era tal, que incluso bajando persianas y cerrando puertas se escuchaba en las habitaciones del lado opuesto de la casa.

          No se podía hacer nada, ni con auriculares o tapones. Se oía en toda la calle y más lejos. Por si fuera poco, tenía un megáfono o algo similar con el que animaba a la gente. Por supuesto, en algunos balcones había personas bailando cualquier cosa que pusiera, porque hay gente que baila hasta con el ritmo de una gotera.

Pegatina que tiene una década o más.



          Al día siguiente, ya sabía que este vecino iba a repetir “la berbena” porque los altavoces seguían en el balcón, así que tuve que modificar todas mis actividades para poder irme por la tarde al lado interior de mi casa, esperando que no pusiera el “chunda chunda” también por la mañana. Afortunadamente, su tortura empezó más tarde y duró menos de una hora.

          Además, como estas acciones hacen efecto llamada y hay bastante ególatra exhibicionista maleducado, hubo algún otro vecino en otra calle que hizo lo mismo.

“El profeta” en el Museo Pablo Gargallo. Febrero de 2020.
 


           Afortunadamente, el sábado tuvimos la tarde en paz. Quizá alguien o la policía intervino. Hoy está siendo un día tranquilo (toco toda la madera que encuentro).

Silla aislada y tranquila junto al Mirador de Helios. Febrero de 2020.




          Las autoridades gubernamentales tampoco están incidiendo todavía en la necesidad del respeto social, porque (creo yo), aparte de los crecientes problemas que les origina el virus, no quieren cortarle el rollo esperanzador y solidario a la gente: que disfruten de su euforia grupal identitaria, porque luego vendrá lo peor y a muy pocos les apetecerá seguir con sus manifestaciones públicas de baile y bullicio.  

          Dicen que en España las autoridades hacen la vista gorda ante el pirateo porque las condiciones laborales son muy malas y hay que tener a la gente entretenida: pan y circo o pan y toros.

Carpas comiendo vilanos de chopos en el Canal Depósito del Parque del Agua. Abril de 2018.




          Lo que está claro, es que como no empiecen pronto a controlar los excesos de ruido, muchos pongan la música a todo volumen y empiecen a berrear como ciervos en celo, vamos a tener graves problemas, porque ahora los sufridores aguantamos en silencio (para evitar conflictos y porque vamos contra la corriente dominante, y no está bien visto no formar parte de la manada gregaria); pero con el tiempo, el desgaste hará que más gente se harte de soportar los invasivos escándalos ajenos.

           Vamos a disfrutar de cierta paz, por favor, que nos quedan, al menos, un par de meses así. Finjamos que somos un país nórdico donde se respeta la tranquilidad vecinal.

“La Siesta”. Septiembre de 2019.



Sobre las esculturas, ver Torre Spirale y La Siesta

domingo, 15 de diciembre de 2019

Negocios, establecimientos, comercios 7


C/ Mefisto, 4. Noviembre de 2017
 

Modernismo al poder

 
 


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C/ de Ossau y c/ Méndez Núñez. Diciembre de 2017
 


C/ Ossau, 1950

C/ Méndez Núñez




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Plaza del Pilar, 14. Diciembre de 2017
 


1893


 

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Paseo de María Agustín y c/ Santa Ana. Diciembre de 2017 y febrero de 2018



Capitel con herraduras y bellotas (o eso parece) de la suerte

1954




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C/ Juan Bautista del Mazo, 14. Enero de 2018
 


1957


 

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C/ Coso, 106. Enero de 2018


1861


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C/ Santa Isabel, 14. Enero de 2018
 


Se va a cumplir el centenario de este negocio, fundado al comienzo de los locos años 20

1920

  

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C/ Méndez Núñez, 11. Febrero de 2018
 

1920. Otra empresa del mismo año, como se lee en el cristal del escaparate.




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C/ Madre Sacramento, 2. Marzo de 2018
 


1978, perdón, MCMLXXVIII



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C/ Anselmo Clavé, 47. Abril de 2018
 


Las gambas en la reja parece que se están haciendo a la parrilla

¿Gambas del Ebro? Me explota la cabeza viendo la Pilarica, el Pilar y la señora escotada con atavío ilocalizable geográficamente, mirando con desconfianza y un punto de desprecio mientras lleva una bandeja con delicatesen cantábricas. Su sequedad norteña no me invita a desayunar allí, aunque sea en tres idiomas.



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C/ San Miguel y c/ arquitecto Magdalena. Abril de 2018
 



1965


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C/ Alfonso I, 13. Mayo de 2018
 

Cerrado definitivamente. ¡Qué lastima que estén desapareciendo estos negocios de madera, metal, espejo y piedra! A ver si termina esta moda de fachadas de colores choni-chillones que piden a gritos ser pintarrajeadas por los vándalos de turno.

Supongo que no tardaron mucho en robar la escoba


¡Qué acabado tan elegante!

  
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C/ Torre Nueva, 1. Agosto de 2018
 



Ni los cien años ni el logotipo han servido para su pervivencia


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C/ Méndez Núñez, 27. Septiembre de 2018
 

Ver más abajo su estado en la anterior ubicación

1946. Estos materiales actuales producen demasiados reflejos para mi gusto.




 
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Av. Madrid, 40. Septiembre de 2018
 

Que no, que prefiero la estética anterior (madera, etc.), aunque la intemperie la degradara y requiriera más cuidados. Ésta es tan propintada: espero que este material se limpie bien. Hay reflejos por todas partes.

1954


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Paseo de la Independencia, 31. Octubre de 2018
 

Ya lo fotografié anteriormente, con el escaparate descubierto, pero vuelvo a ponerlo porque sigue ahí


 
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C/ Jose Luis Alvareda, 19. Noviembre de 2018
 


Los leones decorativos salpican con mucha frecuencia la capital zaragozana



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Av. César Augusto, 90. Noviembre de 2018
 

Al lado del Mercado Central. El diseño de escaparates como herramienta de márquetin no ha llegado a estos negocios, que afean la ciudad, no importa la zona, con el horror vacui de sus cristales (aparte de las pintadas).

¡Uy! Casi lo hacen bien con las tildes


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C/ San Lorenzo, 24. Diciembre de 2018
 

En el “estruitviú” todavía se puede ver el aspecto que tenía tres meses antes

1964


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C/ San Lorenzo, 11. Diciembre de 2018
 

Cerrado definitivamente

1959. No ha llegado a los 60 años.



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C/ San Lorenzo y c/ San Vicente de Paúl. Diciembre de 2018
 


1955


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Ver también la cara modernista en Por tu cara bonita, la Estilográfica en Negocios 2 y Soconusco
Otros negocios en Autolamido y Navidad bohemia.
Más enlaces en Negocios 6.