domingo, 10 de febrero de 2019

Sin perder los estribos

          Fauna residente en el Puente de Piedra y aledaños durante la crecida de abril de 2018.
 

-Aguas arriba
 

Ánade macho posado en los estribos o contrafuertes del puente.


El Ebro no guarda silencio al pasar por el Puente de Piedra.

Palomas mirando cómo se inunda la Arboleda de Macanaz.
Una lavandera no me pierde de vista.



Otra lavandera.





 

  
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-Aguas abajo

Con o sin crecida, aquí siempre hay palomas. Un par de patos miran corriente abajo.

Al fondo, el Balcón de San Lázaro. El camino de debajo del puente, intransitable (salvo para la fauna fluvial). Cada crecida es un espectáculo para los paseantes.

Estos contrafuertes, y antiguas construcciones habitadas (como se aprecia aún en fotografías de finales del XIX y principios del XX) , son una atalaya extraordinaria para las ánades. Mismo estribo que en las dos fotos anteriores.

La Seo al fondo.



Una paloma y el Pozo de San Lázaro.



Muro del Balcón de San Lázaro. Las palomas se sienten amenazadas por el agua.


 
Mosqueando a las grajillas y a las ratas con alas del muro, desde el mismo Balcón de San Lázaro.





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