martes, 18 de mayo de 2021

Cantando con lobos 3

          Paseo matutino por el Soto de Cantalobos, actual Camino Natural de La Alfranca, desde el Azud hacia el camino de la Raya. Septiembre de 2018.

Plátano de sombra



Mirador del río Gállego desde el río Ebro


Placa en la barandilla

Detalle del panel. Yo pensaba que Gallicum se explicaba porque el río nace en la frontera con las Galias y que era originariamente esdrújulo (¡qué recuerdos del texto de Julio César traducido hasta la saciedad en BUP!), aunque quizá me equivoque. La costumbre aragonesa de cambiar los acentos sería posterior.



 

Desembocadura del Gállego


Mejana o isleta fluvial en medio



 

Contraluz

 



 

 



 

Mariposas y otros insectos libando



Caracoles durmiendo (enfoques de primer y segundo plano)




A los moluscos gasterópodos tampoco las gusta el actual nombre del camino







El panel no está bien situado. Para ver exactamente lo que indica, hay que caminar varios metros. Además, los árboles impiden ver la panorámica.

Detalle del panel


Chopo enorme que en el momento de la foto aún no nos habíamos cargado (ignoro su estado en la actualidad)



Detalle de la base



Vista de Las Fuentes y ¿remolacha?



Acequia con telarañas a ambos lados del camino










Detalle. A la derecha del árbol, la torre de la Iglesia de San Antonio de Pádua; en el extremo derecho, el Pirulí.





Apelotonamiento


Camino de la raya. A la izquierda, el Pilar y la Seo; detrás de las construcciones del centro, el Colegio Santo Domingo de Silos.




Otro paseo, de febrero de 2018, en Cantando con lobos 1 y Cantando con lobos 2.

viernes, 9 de abril de 2021

Durmiente ignorada

Septiembre de 2018

 




 

 

 

          Tras todo un año de ausencia, durante el cual no la dejaron descansar, la agotada campesina volvió a dormir profundamente en su jardín del paseo de Sagasta.



Esta imagen y las siguientes son de septiembre de 2019

 

La redondez de sus pies recuerda a los de un bebé

 



Dulce gesto de placidez

 

 


Ahí está, en su elevada cama, que recuerda a las de nuestros abuelos, aquellas en las que era imposible sentarse sin que nos colgaran los pies. La altura la aleja de la humedad y de la erosión del suelo, pero también de su lecho de flores.

 

 

Hago lo que puedo para mejorar el color y el tono producidos por el contraluz (esta imagen ha quedado demasiado oscura en el otro blog).

 

 


          Envidio la profundidad de su despreocupado sueño, en medio del denso tráfico y del trasiego de los peatones, que mayoritariamente la ignoran porque pasa desapercibida en su isleta entre calles: la gente viene de un paso de cebra y está pendiente del semáforo del siguiente, pero en su espera no reparan en la silenciosa durmiente porque ella siempre queda detrás del borde de la acera.








Vid. fotografías de antes y después de la restauración de La siesta de Enrique Galcerá en Y Zaragoza fluye.



P. S.:
Cada vez que actualizan algo, sea una nube para fotos, sea una web de blogs, sea lo que sea, es para peor. Los creadores de la tecnología disfrutan complicando las cosas y haciéndonos perder el tiempo.
 
         Ahora tengo que introducir las fotos una a una, porque si pongo varias seguidas a la vez, me las desordena, cosa que antes no pasaba. Tampoco puedo manejar bien el espacio entre las imágenes: pone el que le da la gana.